Hungría da un giro en materia de derechos civiles y busca dejar atrás los años de confrontación con Bruselas. El Parlamento de Budapest ha aprobado la eliminación de ciertas disposiciones contra la comunidad LGBTQ+ implementadas durante el gobierno de Viktor Orbán, marcando un paso significativo en la nueva era política liderada por el primer ministro Péter Magyar.
La reforma fue aprobada con 139 votos a favor y 51 en contra, modificando la controvertida ley de 2021 que, bajo el pretexto de proteger a los menores, había impuesto severas restricciones a la representación de la homosexualidad y las identidades de género. Esta normativa había generado protestas internacionales y agravado las tensiones entre Budapest y las instituciones europeas.
El voto representa una de las primeras acciones significativas del nuevo gobierno en el ámbito de las libertades individuales. Magyar, quien asumió el liderazgo del país en mayo pasado tras la derrota electoral de Orbán, busca dirigir la política húngara hacia una nueva dirección, enfocándose en recuperar la credibilidad internacional y reconstruir las relaciones con la Unión Europea.
La legislación aprobada hace cinco años se había convertido en una de las medidas más debatidas de la era Orbán. Las restricciones, justificadas por el gobierno anterior como necesarias para proteger a los menores, fueron consideradas discriminatorias por organizaciones de derechos civiles y criticadas a nivel comunitario. La nueva intervención parlamentaria modifica algunas de esas disposiciones, aunque no elimina necesariamente todas las medidas restrictivas adoptadas en años anteriores.
El cambio en los derechos coincide con otro desarrollo que tendrá consecuencias concretas para la economía húngara. El mismo día, el Consejo de la Unión Europea autorizó el desbloqueo de 4,2 mil millones de euros en fondos de cohesión previamente congelados debido a las violaciones del Estado de derecho atribuidas al gobierno anterior.
Los recursos habían sido suspendidos en diciembre de 2022 bajo el mecanismo europeo de condicionalidad, que permite limitar el acceso a los fondos comunitarios cuando ciertas deficiencias institucionales pueden poner en riesgo la correcta gestión del presupuesto de la Unión.
La decisión de Bruselas llega tras meses de diálogo con el gobierno de Magyar y refleja una evaluación favorable de las reformas iniciadas por la nueva administración. No es un efecto automático del voto sobre las normas LGBTQ+, sino un paso vinculado al proceso más amplio de revisión de las políticas institucionales húngaras.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recibió la noticia con satisfacción, hablando del inicio de un nuevo capítulo para Hungría y para toda la Unión.
El deshielo entre Budapest y Bruselas también afecta al ámbito universitario. Con la eliminación de las restricciones europeas, las universidades húngaras podrán volver a beneficiarse plenamente de las oportunidades ofrecidas por el programa Erasmus+, reabriendo a estudiantes y personal académico las posibilidades de movilidad internacional.
Un resultado destacado por el comisario europeo de Justicia, Michael McGrath, quien reconoció los avances realizados por el gobierno húngaro en el fortalecimiento del Estado de derecho y la revisión de las decisiones tomadas por el gobierno anterior.
Según McGrath, la colaboración entre las autoridades de Budapest y las instituciones comunitarias ha permitido lograr resultados importantes en un período relativamente corto. Sin embargo, el comisario recordó que el proceso de reforma no puede considerarse concluido y que serán necesarias más acciones para garantizar el pleno respeto de los estándares democráticos europeos.
La cuestión del procedimiento iniciado en 2018 por el Parlamento Europeo contra Hungría por el riesgo de violaciones de los valores fundamentales de la Unión sigue abierta. El desbloqueo de los fondos no implica automáticamente el cierre de este procedimiento, que sigue reglas y competencias institucionales diferentes.
Para el gobierno de Magyar, el día tiene un doble significado. En el ámbito interno, el voto parlamentario representa una señal de cambio respecto a una de las políticas más controvertidas de la administración Orbán. En el plano internacional, la recuperación de los fondos europeos y la reanudación de la cooperación académica testifican una mejora en las relaciones con Bruselas.
El nuevo primer ministro enfrenta ahora el desafío de consolidar estos logros y demostrar que el cambio anunciado tras las elecciones puede traducirse en una transformación duradera de las instituciones y la legislación nacional.
Para la Unión Europea, el cambio húngaro abre la perspectiva de relaciones menos conflictivas con un país que durante años ha estado en el centro de intensos debates sobre la independencia judicial, las libertades fundamentales y el respeto de las normas comunitarias.
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