Japón, reformada la ley sobre la Casa Imperial: la sucesión sigue reservada a los hombres

El Parlamento aprueba la primera revisión significativa de la normativa desde 1947. Las princesas podrán conservar el estatus imperial después del matrimonio, pero las mujeres continúan excluidas de la línea de sucesión al Trono del Crisantemo

Japón, reformada la ley sobre la Casa Imperial: la sucesión sigue reservada a los hombres

El Parlamento japonés ha dado luz verde a la revisión de la ley sobre la Casa Imperial, introduciendo nuevas medidas para fortalecer la dinastía sin modificar el principio de sucesión exclusivamente masculina. La reforma representa la primera intervención importante en la normativa vigente desde 1947 y busca contrarrestar la progresiva disminución de los miembros de la familia imperial.

Entre las principales novedades se encuentra la posibilidad de reintegrar en la Casa Imperial a hombres pertenecientes a once antiguas ramas colaterales de la familia, excluidos después de la Segunda Guerra Mundial. Los interesados deberán ser solteros, sin hijos y tener al menos 15 años. Aunque no podrán acceder directamente al trono, sus futuros descendientes masculinos entrarán en la línea de sucesión.

La reforma también introduce la posibilidad de que las princesas mantengan su estatus imperial incluso después de casarse con ciudadanos que no pertenecen a la nobleza. Hasta ahora, las mujeres de la familia real perdían automáticamente el título y dejaban la Casa Imperial al casarse con un ciudadano común.

Sin embargo, la medida no aborda la cuestión más debatida, que es el acceso de las mujeres al Trono del Crisantemo. La sucesión sigue reservada exclusivamente a los hombres, a pesar de que las encuestas muestran desde hace tiempo un amplio consenso de la opinión pública hacia la posibilidad de una soberana. Según encuestas recientes, alrededor del 70% de los japoneses estaría a favor de una modificación en este sentido.

Actualmente, los herederos aptos para el trono son solo tres, todos hombres: entre ellos el príncipe heredero Akishino y su hijo Hisahito. Según los observadores, el mantenimiento del sistema actual también refleja el peso de las posiciones conservadoras y nacionalistas, que han apoyado la necesidad de preservar una tradición dinástica considerada ininterrumpida durante más de dos milenios.

El Trono del Crisantemo es considerado la monarquía hereditaria continua más antigua del mundo: según la tradición, sus orígenes se remontan al 660 a.C., con una línea dinástica que, en la narrativa histórica japonesa, nunca habría sufrido interrupciones.

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