Donald Trump mira a Gianni Infantino para uno de los roles más prestigiosos de la diplomacia internacional. Según lo informado por el New York Post, el presidente de los Estados Unidos estaría a favor de apoyar al actual número uno de la FIFA como próximo secretario general de las Naciones Unidas, ante la conclusión del mandato del portugués António Guterres prevista para finales de año.
La hipótesis, que por el momento no encuentra confirmaciones oficiales ni en Washington ni en el entorno del dirigente suizo, se inserta en una relación de creciente sintonía entre Trump e Infantino, consolidada en los últimos meses con motivo de los grandes eventos futbolísticos organizados por la FIFA.
El presidente de la federación internacional, de 56 años, ha estado varias veces en el centro de atención por la cercanía mostrada al líder estadounidense. Entre los episodios que han suscitado mayor discusión figura la institución del "Premio FIFA por la Paz", entregado a Trump el pasado diciembre tras no recibir el Premio Nobel. Más recientemente, durante el Mundial, Infantino recibió una llamada del presidente estadounidense en relación con la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, luego levantada antes del partido de eliminación directa contra Bélgica.
Según fuentes citadas por el diario estadounidense, Trump consideraría a Infantino una figura capaz de dialogar con gobiernos e instituciones de todo el mundo, atribuyéndole cualidades de mediación y una reconocida capacidad para crear consenso internacional. Precisamente estas características lo harían, en la visión del presidente estadounidense, un posible sucesor de Guterres al frente del Palacio de Cristal.
El camino hacia la nominación sigue siendo complejo. El secretario general de las Naciones Unidas es designado por el Consejo de Seguridad, donde es necesario el visto bueno de los quince miembros, incluidos los cinco permanentes con derecho a veto, antes de la posterior aprobación por parte de la Asamblea General.
A hacer aún más complejo el escenario está también la tradición diplomática que, según el principio de rotación geográfica, debería favorecer esta vez a un candidato proveniente de América Latina o el Caribe, posiblemente una mujer. Entre los nombres más acreditados figuran la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi.
No se sabe si Infantino está realmente interesado en un eventual cargo en las Naciones Unidas ni si ha habido contactos directos con la Casa Blanca sobre esta perspectiva. La indiscreción, sin embargo, ya ha alimentado el debate en los círculos diplomáticos y políticos.
Entre los partidarios de la hipótesis figura Paolo Zampolli, empresario y diplomático italoamericano, actualmente representante especial de los Estados Unidos para las asociaciones globales, quien ha definido a Infantino como una personalidad "apreciada a nivel internacional" y adecuada para asumir un cargo de tal responsabilidad.
(Associated Medias) - All rights reserved